Antecedentes del Community Manager

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Las redes sociales no son un fenómeno nuevo. Antes de Internet las personas ya se agrupaban en función de sus intereses, gustos, problemáticas... a través de grupos, asociaciones entidades, clubes... Con la popularización de Internet nacieron medios sociales que facilitaron que colectivos de todo el mundo se agruparan en la red alrededor de aquellos intereses comunes que ya compartían. Entre estos espacios podemos destacar los chats, las listas de correo, las comunidades virtuales o grupos, los foros, los blocs, fotologs, videologs, etc.

La irrupción de Facebook en el mundo de los medios sociales revolucionó Internet, siendo hoy un lugar imprescindible para muchas organizaciones, particulares y profesionales. Aunque nació el 2004, no irrumpió con fuerza en España hasta mediados de 2008. Con más de 500 millones de usuarios que interactúan entre 900 millones de páginas, grupos, acontecimientos y comunidades. Facebook viene para quedarse. Muy lejos de lo que representó Secondlife, que no acabó de cuajar, a pesar de que muchas empresas, personajes públicos, programas de televisión y particulares también optaron para crear perfiles y espacios.

Aunque algunos comentan que Facebook es una moda -yo no lo creemos-, está claro que representa un antes y uno después en el mundo de las redes sociales. Para empezar los usuarios dan su nombre y apellidos, lo cual representa una ruptura respecto a una década donde prevalecía tener un alias que mantenía los usuarios en el anonimato. Esto es, quizás uno de los mayores cambios, puesto que hasta el boom de Facebook el gran problema de muchas redes sociales era que aunque tuvieran muchos usuarios, bastantes de ellos eran desconocidos e incluso falsos. Nunca hasta ahora no podía hablarse de redes sociales rentables. Incluso se ha profesionalizado las gestión de la identidad digital o corporativa.

Pero además de nombres y apellidos, comparten intereses, fotografías, vídeos, anotaciones, blogs, regalos, juegos, etc. En definitiva, una valiosa información que ha generado tanta polémica como oportunidades. Por eso, muchas empresas, instituciones, profesionales liberales, personajes públicos, medios de comunicación vieron a Facebook una oportunidad para conseguir más clientes, más votos, más fans, más audiencia. Y no dudaron de crear perfiles y páginas: campañas, club de fans, grupos, etc.

Otro de las grandes ventajas de Facebook es su capacidad de integrar multitud de aplicaciones y herramientas que antes los usuarios tenían que utilizar de forma aislada y, a veces, con diferentes nombres de usuario y contraseñas: mensajes privados, programas de mensajería instantánea, intercambio de fotos, blog, flogs, notificación de estado, grupos, comunidades virtuales, foros, chat, marketplace, juegos online, acontecimientos, vídeos y un largo etc. Con la llegada de Facebook todo esto se simplifica y mediante un único usuario accedemos a todo.

Pero lo más extraordinario es la capacidad de fidelización que ofrece, puesto que el alta concentración de usuarios, el que hacen y las múltiples cosas que comparten pueden ser seguidos fácilmente a diario por cualquiera. Es como un zapping de televisión elevado a la máxima potencia. En un momento, cualquier usuario medio de Internet puede saber el que está pasando en el entorno elegido o en cualquier lugar del mundo. Y cualquier acción puede tener una repercusión masiva por el hecho que los contactos de un usuario pueden conocerla y al mismo tiempo los contactos de estos contactos, y así sucesivamente.

Pero no sólo llega Facebook y Twitter, sino que continuamente aparecen nuevas redes o se reinventan. Recientemente se ha creado Branchout, la plataforma profesional que pretende competir sin éxito contra LinkedIN y rifar-se los suyos más de 100 millones de usuarios. Pero la cosa no acaba aquí, puesto que plataformas como Foursquare o Gowalla también han abierto las puertas al marketing de geolocalitzación. El último en llegar ha sido Google + con para competir con Facebook. Casi nada.

En estos espacios (social media), nacerán, crecerán y evolucionarán las redes sociales donde se moverán nuestros clientes, potenciales clientes, contactos, amigos, enemigos y los community managers. Pero además será necesario que las empresas estén presentes también con sus directivos, responsables de marketing, de ventas, de recursos humanos... Dejar toda la responsabilidad de lo que pasa a un community manager o a varios es una mala estrategia y un síntoma de que las organizaciones no han entendido ni previsto el rol que juegan las redes sociales en su día a día.

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