¿El fin de las publicaciones impresas?

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Ando estos últimos meses investigando los Vlogs y de vez en cuando aprovecho para discutir sobre un sector que tiene los días contados.

El 1 de enero de 2009, desapareció la versión impresa del Boletín Oficial del Estado (BOE), cuyo origen se remonta a 1661. Algunos fijaron entonces esa fecha como la cuenta atrás. Sin embargo, el principio del fin se empezó a gestar mucho antes de que comenzara la sangría de quioscos, que en los últimos cinco años han echado el cierre por la espectacular caída de ventas de ejemplares.

La llegada de Internet pilló desprevenidos a los grandes imperios mediáticos, y la crisis de las puntocom les mantuvo alejados de las oportunidades que ofrecía la Red.  Eso dio lugar a la aparición de múltiples portales multimedia que soñaban con comerse el mundo y los medios tradicionales. Tuve la suerte de vivir esa época cuando trabajé en World Online, uno de los mejores periódicos online del momento premiado por la Asociación de Usuarios de Internet. Mientras los medios tradicionales seguían en sus trece, sólo El Mundo -que siempre ha apostado por la Red y ha ido por delante- y World Online ofrecían reportajes y noticias interactivas al instante.

En esa época ya había los que vaticinaban que el papel desaparecería. He de reconocer que yo por aquel entonces no lo creía porque cuando nació la televisión también dijeron que la radio moriría. Los periodistas clásicos se resignaban como la jefa de redacción de TELEPOLIS que se empeñaba en mandar los titulares del día anterior por correo electrónico ¡Menuda gilipollez! Tal vez por eso le cerraron la redacción.

Otros más comodones decían que la mal llamada “prensa escrita” sería algo para las élites. Los futurólogos tienen mucho sentido del humor: ¿habrá tantos tontos en las élites del futuro? ¿de qué sirve leer noticias pasadas? Por el gran número de discusiones que he tenido sé que uno de los argumentos favoritos de los que no piensan lo mismo que yo es que en las publicaciones impresas hay más análisis, más contenido, más credibilidad. Repito, ¿de qué sirve un análisis de algo que ya ha caducado, o peor, ha cambiado?

Quienes usan habitualmente Internet saben que precisamente, es en la Red donde podemos contrastar más y mejor: medios tradicionales, medios nuevos, blogs, instituciones, políticos. Y además más rápido. Y gratis. Otro tema polémico. ¿Cómo se financiarán los medios online?

Todo esto viene a cuento porque últimamente me fijo que muchas revistas ya ofrecen suscripciones anuales con e-books de regalo. El e-book es cada vez es más perfecto, su coste más asequible y se deja ver en las manos de pasajeros y gente corriente.

Como Internet, no veo al e-book como el enemigo de los libros y los periódicos tradicionales sino como un aliado. Una alternativa para decir adiós a un proceso insostenible: no tiene ningún sentido mantener un sistema de producción y logística tan caro y complejo que sirve noticias caducadas que cada vez lee menos gente. El formato está obsoleto porque jamás podrá ofrecer la inmediatez, ni contenidos audiovisuales, ni interactivos. Si tuviera una industria de artes gráficas temblaría.
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